Dom Pérignon 2006: siempre se puede ser mejor

El champagne es celebración y el Dom Pérignon Vintage 2006 es el compañero ideal. La maduración tardía de los vinos y las uvas se reflejan mutuamente en esta añada. Madurez aromática, delicadeza y complejidad son tres términos que la definen.

La primera década del Siglo 21 ha sido prodigiosa según los expertos de la mítica maison francesa, y bien podría encontrarse entre las grandes décadas de la historia, como los dorados años 20 o los 60.

“Lo que hace del año 2006 tan único fue la tardía y anormal ola de calor, que aseguró una remarcable madurez. El gran riesgo del 2006 fue el no tomarse el tiempo suficiente como para darte la libertad de crear este vintage. Uno solo necesita ser paciente y reflexionar para encontrar el momento ideal para vendimiar. La vendimia, que duró cuatro semanas, fue una de las más largas que se recuerdan”, comentó Richard Geoffroy, chef de cave de Dom Pérignon.

A la hora de hablar de añadas solemnes, se puede destacar la madurez fenólica del 2003 y, en menor medida, la del 2005. Esta madurez está asociada al color y los taninos de la uva, y surge de las excepcionales condiciones climáticas. El champagne está estructurado, físico y a menudo concentrado: la dignidad y amargor de 2003, la “mano de hierro en guante de terciopelo” de 2005.

En cuanto a las añadas más generosas, destaca la aromática madurez del 2002 y del 2006. Los vinos parecían proceder de una naturaleza más clásica, pero se elevaban hasta el paroxismo, como la virtual sobre-maduración de la Chardonnay en 2002, con su sensual, cremoso y sorprendente cuerpo etéreo.

La generosidad del 2006 es superlativa, generosa y gloriosa. El vino es jugoso y suculento.
Dom Pérignon 2006 expresa madurez, con un toque moderno que bien podría augurar otras, incluso más únicas, situaciones que están por llegar.

Notas de cata

En nariz
Delicadeza. Es la primera impresión que se desprende de su bouquet puro, aéreo y luminoso. Su delicado carácter floral y afrutado se despliega para evolucionar, rápidamente, hacia matices de fruta confitada, heno seco y unas notas tostadas, junto con destellos de regaliz.

En boca
La opulencia de este vino -contenido, suculento y redondo en su naturaleza- se revela en boca. Su manto se desliza y despliega hasta revelar la complejidad y la osadía de un champagne tan sedoso como cremoso. El conjunto se funde en un exquisito amargor final teñido por el carácter salobre del mar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s